Raritos

vlcsnap-2016-09-18-19h36m33s347

Están locos estos ornitólogos… kilómetros y kilómetros para ver una especie con pocos registros en un determinado país. Curiosa obsesión por la colección de imágenes de aves en el alma o en un código binario.

Los hay quienes se conforman con una simple anotación, otros pasan horas y horas ante un bicho que verán por única y, quizás, última vez.

Lo más curioso es que observar un pájaro en un lugar donde no debe estar tiene poco valor científico o conservacionista. La pasión por la excepción tiene mucho de juego y poco de racionalidad.

Sin embargo, cuando la excepcionalidad se convierte en habitual y lo habitual se convierte en excepcional algo nos están indicando sobre el comportamiento y la abundancia de las aves.

Hace unas semanas fuimos a la Dehesa de Abajo en busca de un correlimos pectoral (Caladris melanotos), una de esas rarezas que cada vez lo son menos. Se ha especulado de dónde proceden, si del Norte de America o de Siberia , la segunda opción parece cobrar más fuerza, se especula que los registros en Europa occidental pueden deberse a una ruta migratoria de aves de siberianos que invernarían en el África subsahariana. Si el joven limícola que vimos en Doñana procediera del Paleártico habría recorrido un mínimo de 5.600 km, la distancia que hay a la Península de Yamal, el lugar más occidental de su distribución asiática.

Esa cada vez mayor frecuencia con la que se observa el correlimos pectoral y la progresiva extensión de su área de cría hacia el oeste del Paleártico, algunas parejas ya crían en Europa, nos están indicando cambios favorables en sus áreas de cría, lo que implica que habrá otras especies que no le vaya tan bien.

Cuando lo habitual se convierte en excepcional es indicio de que algo no marcha, en el mejor de los casos la población que visitaba la zona ya no le compensa la realización de esa ruta migratoria y/o invernada, como ha ocurrió con los ánsares campestres (Anser fabalis) que invernaban en la Península. En otras ocasiones la ausencia de citas señala la tragedia, como sucede con el zarapito fino (Numenius tenuirostris), un ave que posiblemente nadie vuelva a ver. Las áreas que albergaban las poblaciones invernantes cada vez fueron menos acogedoras y los zarapitos que regresaban a sus áreas de cría se redujeron hasta desaparecer.

Anuncios

~ por Diego Peinazo Amo en octubre 16, 2016.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: